Greenfulness

¿Qué vida quieres vivir?

Durante mucho tiempo viví la vida que se supone que tenía que vivir. Vivía en una gran ciudad siguiendo el ritmo vital “establecido”; todo eran prisas, formaciones, trabajos, viajes una gran vida social… Obviamente en este modelo vital poco o nada de tiempo quedaba para descansar y menos para conectar conmigo. Vivía en piloto automático. Lo bueno, es que, puedo decirte que decirte que eso no tiene por qué ser siempre así.

Verás, la vida en las ciudades nos desconectan de nuestra esencia, ya sea por las comodidades propias de una ciudad como por el entorno, que lejos de relajarnos nos estresa más: alquitrán, cemento, luces por todas partes, carteles llamativos, contaminación del aire que respiramos, contaminación lumínica y acústica. Si, hemos aprendido a sobrevivir en entornos urbanos, pero la plenitud vital, el verdadero bienestar lo encontramos en la naturaleza. ¿Por qué? En realidad es de lo más sencillo y lógico.

Puede ser que todo esto te suene raro, muy espiritual, pero nada más lejos de la verdad, ¡déjame que te explique! El ser humano, como especie, a nivel evolutivo, el hábitat en las ciudades es algo nuevo y artificial, construido con unos fines específicos. Pero lo normal, lo natural, es que estemos en la naturaleza, es nuestro hogar esencial. Claro que la naturaleza nos aporta infinidad de beneficios, porque nos da todo eso que las ciudades nos quita. Frente al asfalto y el alquitrán, nos da tierra, pasto, plantas, frente al estrés y la contaminación nos da aire de verdad, paz, conexión y un largo etcétera. De hecho, hay ya tipificado un trastorno por déficit de naturaleza que nos afecta más de lo que podríamos imaginar.

¿Que es el trastorno por déficit de naturaleza?

Es el síndrome que se asocia a síntomas físico-mentales como: la falta de creatividad, sociabilidad y empatía en los seres humanos. Los estudios nos confirman que a medida que se tiene más tecnología, se necesita más naturaleza. Ahí está el problema: la tecnología aumenta pero la naturaleza disminuye.

Y esto, es un problema que se ve reflejado en la salud psico-social pero sobre todo, los niños son los más vulnerables y perjudicados y es un tema cada vez más preocupante. Se trata de los niños de hoy en día: nacen en ciudades y son muy pocas las ocasiones que  tienen para conectar y experimentar con la naturaleza y eso afecta directamente en su desarrollo. Entre los síntomas más comunes encontramos: obesidad, depresión, carencia de vitaminas y aumento de la miopía, y no solo esto. 

Se ha comprobado que los niños aprenden mejor al aire libre y se comportan mejor, además se han observado datos como que cuando los niños con un trastorno por déficit de atención se ven expuestos a la naturaleza sus síntomas desaparecen. La naturaleza es buena para su desarrollo mental y físico, si pasan tiempo al aire libre presentan menos posibilidades de enfermar o estresarse.

Esos niños serán los adultos del mañana

Los niños que se divierten en medio natural se convertirán en adultos que se preocupan por la naturaleza: la protegerán la comprenderán y comprenderán su verdadera importancia.

Pero es que, además, la American Medical Association en 2005 dijo que: los niños serán más listos, se llevarán mejor unos con otros y serán más sanos y felices si tienen la oportunidad de jugar libremente en la naturaleza.

La naturaleza nos aporta beneficios porque no puede ser de otra manera

Como te mencioné al principio, a nivel evolutivo, no estamos acostumbrados a la sobre estimulación de la vida actual en entornos urbanos, nuestros cerebros se desarrollaron en entornos paleolíticos. Y, en los últimos 50 años hemos vivido profundos cambios a todos los niveles, y los que nos esperan. Esto significa que, hoy en día, una sola generación ha pasado de vivir sin luz ni agua corriente (por ejemplo los nacidos en lo años 50 aquí en España la generación de los Babyboomers), han pasado al nivel de desarrollo de hoy en día.

El desarrollo, la teconologia… nos traen muchas cosas buenas, pero al haber vivido un desarrollo tan exponencial y explosivo a nuestros genes no les ha dado tiempo a acostumbrarse y desarrollarse a estos nuevos entornos. Nuestro genoma, necesita tiempo para ir evolucionando y adaptándose a las nuevas necesidades como especie, es como los ritmos vitales, no se sostiene esta imprimación de frenetismo que la sociedad  impone a todo. Por eso, vimos en piloto automático, porque es una forma de auto protección y supervivencia.

Para que haya adaptaciones a nivel genético en la especie debería pasar mucho más tiempo. 

Estas adaptaciones son lentas, sin embargo, el desarrollo tecnológico está en un momento de desarrollo exponencial. Y eso es bueno, porque la tecnología nos ayuda a evolucionar y a ganar calidad de vida. Pero por otra parte, debemos no perder ni despegarnos de nuestro origen para evitar los perjuicios creados por un ritmo de vida que nos estresa: y si no somos conscientes de nuestro estrés, seguro que comienzan a aparecer montones de síntomas a nivel corporal que no los asociamos con nada en un primer momento, pero todo siempre suele tener algún origen emocional y/o relacionado con nuestro estilo de vida.

Al contrario que ocurre en las ciudades, el contacto con la naturaleza nos aporta infinidad de beneficios, entre los cuales:

  • Disminución de las hormonas del estrés;
  • Aumento del nivel de energía;
  • Aumento del nivel de concentración;
  • Ayuda a regular la tensión arterial;
  • Reduce la depresión y la ansiedad;
  • Reduce el azúcar en sangre;
  • Mejora la salud cardiovascular y metabólica;
  • Aumenta la concentración y la salud mental;
  • Disminuye el dolor;
  • Fortalece sistema inmunitario;
  • Aumento de las células NK (natural killers) que desempeñan un papel determinante en nuestra defensa natural contra virus y enfermedades;
  • Uso en el tratamiento de enfermedades coronarias, obesidad e incluso algún tipo de tumores;
  • Reduce el letargo;
  • Reduce el estrés crónico;
  • Hipersensibilidad
  • Aumenta la producción de proteínas anticancerígenas;
  • El aumento de enfermedades crónicas autoinmunitarias como el asma y las alergias se debe sin duda a un déficit de naturaleza. Si este último desempeña también un papel en el aumento de casos de trastornos de atención, fatiga, y estrés crónico están aún por demostrar pero, lo que es seguro es que una interacción sana con la naturaleza puede reducir enormemente sus efectos.
  • El contacto con la naturaleza puede quitarnos el mal humor, devolvernos nuestra energía y nuestra vitalidad, refrescarnos, rejuvenecernos.

Se que es difícil salir de esa rueda, pero, podemos hacer cosas en nuestro día a día que nos ayuden a salir poco a poco de ese letargo para empezar a VIVIR de verdad.

Por eso, te he preparado una experiencia online para ayudarte a parar y tener momentos de conexión contigo, porque es sólo en el silencio y en la pausa donde podrás conectar con tu verdad y te aseguro que ésa, es la única que importa.

Con esta experiencia, aprenderás a integrar en tu vida ciertas rutinas que te ayuden a frenar y a re-conectar con la naturaleza. Es reconectar porque nosotros estamos naturalmente conectados con ella, es solo volver a recordarlo. Y, una vez puedas hacer ese clic seguro que te acompaña siempre y aportará mayor consciencia y bienestar a tus días.

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